Consecuencias de la Pobreza Energética
Los efectos de vivir en un hogar donde existe Pobreza Energética son múltiples ya que la energía es necesaria para nuestras actividades cotidianas. Tomando como referencia estudios como el de (Oliveras, et. al, 2020) y (National Energy Action, 2018) encontramos como consecuencias principales:
- Mayor incidencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, así como, resfriados y gripes
- Problemas de salud mental con síntomas como estrés, ansiedad y depresión, por no poder hacer frente a las facturas y el endeudamiento.
- Unas malas condiciones térmicas afectan al descanso pudiendo generar insomnio y afectando también al estado de ánimo.
- La insuficiencia energética para mantener una correcta iluminación afecta al estudio y al desempeño educativo.
- Un hogar frío, con humedad y poco iluminado no motiva las visitas, favoreciendo el aislamiento social. Además, en el caso de personas mayores propicia caídas en el hogar.
- Tener que limitar el gasto en energía puede condicionar mantener una buena higiene y alimentación, propiciando un mayor consumo de alimentos calóricos baratos que, a su vez, favorecen a largo plazo otras enfermedades como la diabetes.
Todas estas consecuencias interaccionan entre sí, retroalimentandose, generando dinámicas en diferentes planos que resultan difíciles de romper.
Además, debemos de tener en cuenta que la Pobreza Energética también afecta al medio ambiente aumentando las emisiones de CO2.
