Cooperativismo

CONTEXTO

 

Estamos viviendo una convergencia de distintas crisis: climática, sanitaria, económica, de cuidados, social y democrática; todas interconectadas. En toda Europa, los pueblos y comunidades ya están experimentando las primeras repercusiones de la emergencia climática, como son las sequías, la pérdida de cosechas, las inundaciones y los incendios forestales, entre otras. Dichas repercusiones son más graves en países del Sur global, donde existen más dificultades para lidiar con ellas, por lo que cada vez más personas se ven obligadas a dejar sus hogares a causa de unas condiciones climáticas extremas.

Así se presenta la injusticia climática: quienes menos han contribuido al calentamiento global son quienes se enfrentan a sus peores impactos, lo que hace que las comunidades marginadas de todo el mundo sean las que más riesgos corren. Los informes científicos son cada vez más alarmantes, el tiempo se agota. Dada la responsabilidad histórica de Europa en provocar esta crisis, tenemos el deber de encabezar sus soluciones.

Nuestro mundo necesita abandonar lo antes posible los combustibles fósiles para hacer la transición de una economía extractivista a una sociedad regenerativa. Eso significa un nuevo sistema energético que sea justo y 100% renovable, cuya propiedad sea democrática y que no comprometa el bienestar de las generaciones futuras.

A menudo parece que la crisis climática emana de una falta de comunidad y de democracia. Las grandes empresas manejan el sistema energético para sacar beneficios y dejan poco margen para que las personas expresen su opinión. Una cultura individualista y de competencia ha erosionado las comunidades. Es lógico que muchas personas se sientan desilusionadas y desconectadas del sistema actual, pero también hemos visto durante la pandemia de COVID-19, la erupción del volcán Tajogaite o la DANA de Valencia, lo rápido que pueden surgir instintos de apoyo mutuo y de colaboración.

La energía de propiedad comunitaria es una forma práctica de salir de las múltiples crisis. Al poner la energía en manos de las personas y de las comunidades, podemos abordar los retos climáticos y sociales en colectividad. La energía comunitaria puede revitalizar la economía local al crear puestos de empleo en el territorio, disminuir las facturas de la luz y facilitar que el dinero se quede en la región. Refuerza a las comunidades, reduce la pobreza energética y permite que la gente reduzca su consumo energético, lo que a su vez aumenta el apoyo local a nuevos proyectos de energías renovables.

El colapso climático no es inevitable. Muchas personas están tomando las riendas de la situación y están creando un nuevo sistema energético que funcione para todo el mundo. Tenemos un nuevo mundo por delante.

DIEZ RAZONES PARA EMPEZAR O UNIRTE A UN PROYECTO DE ENERGÍA COMUNITARIA
1. Estarás creando el sistema necesario para poner freno a la emergencia climática.

2. Ayudarás a reducir la financiación y el apoyo que reciben los combustibles fósiles.

3. Podrás reducir la pobreza energética en tu zona.

4. Conocerás a tu vecindad y reforzarás tu comunidad.

5. Producirás tu propia energía renovable.

6. Ayudarás a crear espacios para capacitar a las personas sobre cuestiones de energía, clima y democracia.

7. Fortalecerás la economía de tu zona y de tu comunidad.

8. Demostrarás a otras comunidades que es posible.

9. Contribuirás a la creación de una economía más local y circular.

10. Estarás construyendo el tipo de mundo que quieres ver.

 

SISTEMA ENERGÉTICO

En 2020, la mayor parte de nuestra energía siguió proviniendo de los contaminantes combustibles fósiles. Un escandaloso 82% del consumo energético en la Unión Europea proviene de los combustibles fósiles y la energía nuclear. Además, la mayoría del sistema energético está bajo el control de las grandes empresas que funcionan movidas por sus propios beneficios.

Sin embargo, esto está cambiando. En este momento el sistema energético europeo se encuentra en un cruce de caminos. Está cambiando el antiguo sistema de sobreproducción, de energía contaminante y de empresas enormes que dirigen el sistema por mero lucro. Se está construyendo un nuevo sistema que se basa en las renovables y gran parte de él está descentralizado, es flexible y es propiedad de las comunidades y la ciudadanía. Dicho sistema lo están construyendo personas como tú, que quieren cambiar el mundo para mejor.

 

LA RED ELÉCTRICA: UNA PELEA CLAVE

Las grandes empresas eléctricas, al acaparar un enorme poder político y económico, están dañando el clima y nuestras comunidades. Dichas empresas, y sus filiales, suelen poseer la red eléctrica, lo que les da el poder de decidir quién puede acceder a la “autopista” energética. Por ejemplo, en Francia, Electricité de France (EDF) y sus filiales Enedisy RTE operan en exclusiva la mayoría de los sistemas de transporte y distribución de electricidad del país, lo que impide que proyectos pequeños y comunitarios puedan distribuir su energía a través de esas redes, reforzando así al sistema de poder existente.

En España, las redes de distribución de electricidad son propiedad de las empresas distribuidoras, donde los grupos del histórico oligopolio (Naturgy, Endesa e Iberdrola) poseen en torno al 85 % de toda la red estatal de distribución de energía eléctrica.

Además, junto a EDP y ahora Repsol, controlan alrededor del 70% de la potencia instalada a través de la generación, y el 90% de las ventas finales a través de sus comercializadoras. Es decir, son los dueños del sistema eléctrico, y esto genera abusos de poder también en el caso de conceder accesos y conexión a sus redes.

Además, en el caso concreto de las distribuidoras, a diferencia de lo que ocurre con las comercializadoras, no puedes elegirla, dependiendo del lugar en el que vives te corresponde una distribuidora u otra, ya que se asume como “monopolio natural”.

En la actualidad el antiguo sistema de energía fósil que está en manos de las grandes empresas coexiste con el nuevo sistema democrático de renovables, y el antiguo sistema intenta dominar el nuevo. Las grandes empresas eléctricas que todavía controlan la mayor parte de nuestro sistema energético están haciendo todo lo que pueden para mantener su poder y lanzan ataques públicos contra las renovables que son propiedad de la comunidad.

Parte de su plan es difundir historias dañinas con el argumento, por ejemplo, de que los proyectos energéticos comunitarios solo benefician a un puñado de personas privilegiadas. Numerosos ejemplos demuestran que no hay nada más alejado de la realidad. Al contrario, lo que suele motivar a la gente a llevarlos a cabo es apoyar a su comunidad local o mostrar su oposición a la energía contaminante.

Necesitamos acelerar la transición a las renovables y construir el nuevo sistema energético lo más deprisa posible. ¡Y ahí es donde entráis tu comunidad y tú!

 

DOS SISTEMAS QUE SE DISPUTAN EL CONTROL

La producción de energía comunitaria en Europa tiene un gran potencial: un reciente estudio halló que la mitad de la ciudadanía europea (donde se incluyen comunidades locales, escuelas y hospitales) podría estar produciendo su propia electricidad renovable en 2050, lo que supondría satisfacer el 45% de la demanda energética de la UE.

 

LAS NUEVAS LEYES DE LA UE PODRÍAN SUPONER UN GIRO EN EL JUEGO

La nueva legislación en materia energética, que se aprobó en el ámbito de la UE en 2019, debería fomentar la energía comunitaria y ser de ayuda a los proyectos comunitarios de toda Europa. Las comunidades energéticas de la UE han adquirido nuevos derechos que deberían garantizar su participación activa en la transición energética. Por primera vez, el reconocimiento de su función y sus nuevos derechos a producir, consumir, gestionar, vender y almacenar energía renovable quedan ahora recogidos en legislación de la UE.

Se trata de una oportunidad importante para promover muchos más proyectos populares de energía renovable y para que los gobiernos los respalden.

Dichos derechos sobre la energía comunitaria están incluidos en el paquete de Energía limpia de la UE que se aprobó en 2019. También se incluyen los siguientes objetivos para 2030:

  • Una reducción del 40% en las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con 1990;
  • Una cuota del 32% de fuentes de energía renovable en el consumo de energía de la UE;
  • Una mejora del 32,5% en eficiencia energética en comparación con 2007.

Sin embargo, la Comisión publicó su Plan de Objetivos Climáticos 2030 en septiembre de 2020, que presenta un nuevo objetivo para 2030 de al menos un 55% de reducción neta de las emisiones de GEI. Para lograrlo sería necesario acelerar la transición a la energía limpia, y que las energías renovables alcancen entre un mínimo del 42,5% y un objetivo de 45% del consumo final bruto de energía en 2030. Estos datos fueron reevaluados al alza por la Directiva de Energía Renovable el 18 de octubre de 2023, para estar acorde con esa mayor ambición.

 

¿Y EN EL ESTADO ESPAÑOL?

El Estado español traspone la Directiva Europea que reconoce la energía comunitaria (REDII) en la legislación española mediante la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, en la cual se contemplan los siguientes objetivos para 2030:

  • Una reducción del 23% en las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con 1990;
  • Una cuota del 42 % de fuentes de energía renovable en el consumo de energía de la UE;
  • Una cuota del 74% de participación de las renovables en el consumo de electricidad.

 

NUEVOS DERECHOS PARA LAS COMUNIDADES

  1. SE RECONOCE A LA CIUDADANÍA Y A LAS COMUNIDADES COMO AGENTES ACTIVOS DEL SISTEMA ENERGÉTICO

La Directiva de la UE sobre Energías Renovables, que se aprobó en 2019, incluye nuevas definiciones donde se reconoce cómo la ciudadanía puede involucrarse en las energías renovables a través de las comunidades energéticas renovables. Las personas, las autoridades locales y las pequeñas y medianas empresas (pymes) pueden constituir personas jurídicas para producir energía renovable, y se admite que estas comunidades de energías renovables desempeñen una función esencial en el sistema energético y deben tener el respaldo de los gobiernos de la UE. A través de las comunidades energéticas, la ciudadanía puede generar recursos financieros mediante fondos consagrados a ello que luego se distribuyen en el lugar para prestar servicios o satisfacer necesidades locales.

  1. SE CONCEDE DE FORMA EXPLÍCITA A LA CIUDADANÍA EL DERECHO A PRODUCIR, ALMACENAR, CONSUMIR Y VENDER SU PROPIA ENERGÍA RENOVABLE

Por primera vez, la legislación europea reconoce que tú, como ciudadana o ciudadano, tienes derecho a invertir en el sistema energético. Si consideras que existen barreras jurídicas a que produzcas, almacenes, vendas o poseas tu propia energía renovable, es obligación de tu gobierno velar por que en efecto puedas hacerlo.

  1. EL ESTADO DEBE CREAR MARCOS JURÍDICOS PROPICIOS PARA RESPALDAR A LA CIUDADANÍA

Cada país de la UE está obligado a asegurarse que el sistema jurídico apoya la energía comunitaria. Unos marcos propicios podrían, por ejemplo, poner a disposición de los proyectos programas de financiación o crear una agencia que asesore y apoye, y establecer normas que permitan acceder a la red eléctrica.

  1. EL ESTADO DEBE SIMPLIFICAR LOS PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS PARA LOS PROYECTOS COMUNITARIOS Y DE LA CIUDADANÍA

Una de las dificultades de constituir un proyecto de energía comunitaria reside en la complejidad administrativa. Conviene prepararse para hacer mucho papeleo para los permisos de obras, por ejemplo, o las solicitudes de recursos económicos. No obstante, gracias a la legislación de la UE, ahora corresponde a los gobiernos velar por que los procedimientos administrativos sean más sencillos para los proyectos comunitarios y de la ciudadanía.

  1. EL ESTADO DEBE EVALUAR LAS BARRERAS A LA ENERGÍA COMUNITARIA Y SU POTENCIAL

Corresponde a cada uno de los gobiernos evaluar las barreras a las comunidades energéticas renovables y su potencial en el país. La legislación exige que dicha evaluación tuviera lugar antes del verano de 2021.

 

LA SITUACIÓN EN EL ESTADO ESPAÑOL

En el Estado español, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Secretaría de Estado de Energía, coordina el trabajo en materia de comunidades energéticas, entre otras.

En abril de 2023, se presentó una propuesta de Real Decreto del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) para regular las Comunidades Energéticas. Tiene como objetivo establecer un marco regulatorio flexible que permita a estas comunidades desarrollarse y competir en igualdad de condiciones con los actores tradicionales del mercado eléctrico.