Plan de Transición Energética y el futuro en La Palma

PLAN DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA DE CANARIAS (PTECan)

El Plan de Transición Energética de Canarias (PTECan) se desarrolla en virtud del Acuerdo de Gobierno aprobado el 18 de febrero de 2021, por el que se encomienda a la Consejería de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial la elaboración de un plan de transición energética para la Comunidad Autónoma de Canarias.

En el texto se recoge que acometer el objetivo de descarbonizar la economía canaria pasa, inevitablemente, por promover y liderar un cambio profundo del actual modelo energético canario, caracterizado por su gran dependencia del exterior, basado en el consumo de combustibles fósiles y, por tanto, con elevados impactos negativos sobre el medio ambiente. El sector “procesado de la energía” es el que contribuye, en mayor medida, a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), alcanzando valores en torno al 85% de las emisiones GEI totales en Canarias (equivalente a seis de cada siete toneladas GEI aproximadamente). Esta necesidad urge todavía más cuando el objetivo de descarbonización para Canarias se quiere alcanzar en el año 2040, con arreglo a la declaración de emergencia climática en Canarias: es decir, diez años antes que el objetivo de descarbonización fijado a nivel nacional.

Por ello, mediante el Decreto 9/2021, el Gobierno de Canarias acordó iniciar, de inmediato, las actuaciones necesarias para elaborar, en el plazo más breve posible, un plan de transición energética, en el marco de las competencias autonómicas en materia de energía, de acuerdo con las bases del régimen energético en el ámbito estatal y en el marco de la legislación básica del Estado y de los acuerdos internacionales favorecedores de la lucha contra el cambio climático.

Según el citado decreto, el PTECan tendrá un horizonte temporal hasta 2030, y será el instrumento de planificación sectorial que tendrá como objetivo avanzar en la descarbonización de Canarias, promoviendo el desarrollo de un modelo energético sostenible, basado en la eficiencia energética y las energías renovables, identificando las acciones que contribuirán a la descarbonización de la economía en el horizonte de 2040.

Se identifican retos y oportunidades de desarrollo en el sector energético fomentándose la eficiencia energética, el uso de las energías renovables y el mantenimiento de las condiciones de seguridad y garantía de suministro energético en cada territorio insular de las Islas Canarias.

Potencia eléctrica de origen renovable instalada en Canarias a 31 de diciembre de 2022, por islas.

 

 

FUTURO EN LA PALMA

La electricidad tiene una característica especial: se tiene que consumir cuando se produce. Es decir, el consumo y la generación eléctrica tienen que estar sincronizados.

En la actualidad, es la producción de electricidad la que se adapta a la suma de consumos individuales en cada momento del día. En una jornada típica, el pico de consumo más elevado en La Palma suele producirse en la hora de la cena (alrededor de las 21 horas) y el segundo pico a la hora del almuerzo (en torno a las 14 horas) o a primera hora de la mañana (alrededor de las 9 horas). A pesar de tener un patrón más o menos típico, las curvas de consumo agregadas de La Palma pueden variar bastante día a día.

Demanda en MW por hora para el día 9 de enero de 2025. Fuente: REE.

El sistema energético actual en La Palma tiene una base de producción en la central térmica de Los Guinchos que quema combustible fósil para generar electricidad. Es un tipo de sistema que se puede planificar y adaptar rápidamente a los cambios de consumo en las diferentes horas del día y por lo tanto no había habido mayor debate en el pasado sobre cuándo era mejor poner la lavadora.

Muchos de los sistemas renovables con gran potencial en La Palma como el sol y el viento, a diferencia del descrito, no son energías planificables. Dicho en otras palabras, hace sol cuando hace sol y hace viento cuando hace viento. En este caso hay dos posibles soluciones, una es la flexibilidad de la demanda, es decir, que los consumidores adapten sus consumos a las horas de más producción y los eviten en las horas de menos. La otra pasa porque se introduzcan algunos de los sistemas de almacenamiento mencionados que, aunque evitan al consumidor tener que preocuparse por optimizar los tiempos de sus consumos (ya sea de manera manual o automatizada), encarecen el coste del sistema en gran medida.

Como hemos visto, hay también algunas energías renovables planificables, total o parcialmente, como pueden ser la hidráulica, las energías marinas o la geotermia, todas con potencial en La Palma. No hay ninguna tecnología renovable perfecta por sí sola y es necesario combinarlas en un mix energético óptimo.

En el caso de la geotermia todavía no se han hecho los estudios que aseguren de forma concluyente que hay viabilidad para la explotación. Aunque pueda parecer obvio que en La Palma hay potencial geotérmico, para la generación de electricidad con energía geotérmica de alta entalpía no es suficiente tener altas temperaturas subterráneas -como sabemos sin ninguna duda que hay-, sino que además se requieren ciertas características del subsuelo, como la presencia de agua en unas condiciones concretas. La energía geotérmica es planificable pero no puede adaptarse a los consumos, ya que produce una energía con una potencia constante (de manera similar a como hace una central nuclear). Así que un sistema eléctrico 100 % geotérmico también tendría sus retos y requeriría de almacenamiento o flexibilidad, aunque teóricamente sí que podría generar una base de electricidad equivalente al consumo mínimo que existe durante la noche (de unos 20 MW aproximadamente) sin necesidad de añadir sistemas de almacenamiento y dando una estabilidad de base al sistema eléctrico.

La energía hidroeléctrica tiene un gran potencial en La Palma. Y no solamente por haber sido la primera fuente de generación eléctrica con el Salto del Electrón en 1893, la primera central hidroeléctrica de Canarias y de las primeras del mundo. También porque hoy en día la isla está llena de infraestructuras hidráulicas con grandes diferencias de elevación y por tanto potencial energético que se está desaprovechando. Un ejemplo gráfico de este desaprovechamiento energético es que en muchos sitios se tienen que poner reductores de presión para disipar la excesiva energía del caudal, que podría acabar destrozando las tuberías, por lo que esa energía no se aprovecha, sino que se disipa. A la vez, un porcentaje no despreciable de electricidad se está usando para bombear agua, así que actualmente el sistema hidráulico es un consumidor de energía cuando podría ser un generador.

Hay otros tipos de energías que podríamos aprovechar en La Palma, como es la energía eólica marina. Por ejemplo, empleando molinos eólicos en el mar que en general producen más cantidad y más constantemente que en tierra, o energía maremotriz o undimotriz. Estas últimas son en general tecnologías menos maduras y menos conocidas a nivel global que las anteriores mencionadas, pero no por eso es menos interesante aprovecharlas. Necesitamos más investigación y poder testear estos tipos de energía lo antes posible para incorporarlas al mix energético.

Para un buen ejemplo de mix energético óptimo, podríamos tener geotermia o hidráulica como base que funcione constantemente día y noche. La energía fotovoltaica coincide bastante bien con buena parte de las curvas de consumo, así que nos podría proporcionar buena parte de la energía de consumo diario. Y finalmente, la eólica nos facilitaría grandes cantidades de energía utilizable al momento con la ayuda de la adaptación de los consumidores o almacenable en caso de que se generasen sobrantes.

Por otra parte, el almacenamiento se podría solucionar de diferentes maneras. Una forma poca invasiva, y que se podría implementar con relativamente pocos recursos materiales aprovechando las infraestructuras existentes actuales de la isla, sería el bombeo retornable de agua. Consistiría en bombear agua a embalses y estanques situados en una cota superior cuando hubiese excedentes de energía renovable y dejarla caer a través de una turbina para convertirla en electricidad cuando fuera necesario. También se pueden usar las baterías de los coches eléctricos para estabilizar todo el sistema eléctrico, dándoles otra función que la principal de proporcionar movilidad.

Balsa de La Caldereta en el municipio de Fuencaliente de La Palma, de titularidad pública.

Según el Plan Transición Energética de Canarias (PTECan) para 2030, se prevé que haya el siguiente mix energético repartido en potencia: 54,6 MW de generación térmica, 56,8 MW de eólica on-shore, 28,6 MW de fotovoltaica on-shore, 0,9 MW de fotovoltaica flotante, 10,4 MW de fotovoltaica en autoconsumo, 10 MW de geotermia y 0,4 MW de biomasa. Curiosamente no asigna ninguna capacidad en minihidráulica, aunque en La Palma ya hay una central de este tipo, la del Salto del Mulato, que se podría empezar a explotar una vez se solucionen las barreras burocráticas que le afectan. Además, existen otros muchos puntos potenciales que permitirían una explotación relativamente fácil de esta forma de energía.

Ahora bien, más allá de los tipos de tecnología y sus mix posibles, hay un debate sobre el modelo del sistema. El modelo fósil ha sido un modelo centralizado. Es decir, una gran planta generadora que distribuye la electricidad a su alrededor. Mucha de la tecnología renovable, como es la fotovoltaica o la hidroeléctrica, no requiere sin embargo de esa gran escala para funcionar y por tanto tiende a impulsar una red de generación eléctrica descentralizada, donde la producción está muy cerca del consumidor y distribuida en todo el territorio.

Por lo tanto, la estructura y manera de funcionar de la red cambia y se producen menos pérdidas por el transporte. Hay un estudio para La Palma que propone diseñar la red y sus almacenamientos de tal manera que no sean necesarias nuevas líneas de alta tensión. Haciendo un símil con la red hidráulica sería un sistema con tuberías relativamente pequeñas y estanques distribuidos en toda la isla (los estanques serían equivalentes a las baterías eléctricas) en vez de una red con unas pocas tuberías y un solo embalse muy grande y centralizado. Es decir, lo que se propone en este estudio es similar al actual sistema distribuido de infraestructura hidráulica de La Palma.

Para conocer mejor el camino de La Palma hasta el cero neto, observando las emisiones actuales y futuras previstas, además de las políticas aprobadas involucradas en ello, se puede consultar la web que refleja de forma gráfica la Agenda de transición 2030 en el siguiente link:

Climate View – Plan de transición para La Palma