¿QUÉ PODEMOS HACER A NIVEL INDIVIDUAL?
Los gases de efecto invernadero se emiten a través de la producción y el consumo de bienes y servicios. La huella de carbono es un concepto utilizado para cuantificar el impacto de una actividad, una persona o un país en el cambio climático.
¿Cuánto carbono se emite al fabricar tu camiseta, tu comida o tu teléfono? La cantidad dependerá de las opciones de producción y consumo. Si tomamos el ejemplo del transporte, coger el avión emite 285g de carbono por kilómetro, frente a los 104g de un automóvil o los 14g de un tren. Lo mismo ocurre con el tipo de carne o pescado que comas o el tipo de vaqueros que compres. En el siguiente enlace, se puede observar la huella de carbono según isla y municipio de Canarias.

Inventario de emisiones de Canarias en 2021, por isla y municipio. Fuente: Gobierno de Canarias
Algunas de las acciones individuales que llevar a cabo para reducir la huella de carbono con respecto al transporte pueden ser:
- Repensar el uso del vehículo privado y su necesidad de compra. Actualmente, un coche promedio pasa mucho más tiempo de su vida útil aparcado que en funcionamiento, además de la fuerte inversión que este supone, tanto en coste inicial como en mantenimiento (Ver ‘Transporte y Movilidad – Coste real de un vehículo privado’). ¿Necesito un vehículo privado realmente o puedo suplir mis necesidades de movilidad mediante el transporte público? ¿Una vez tengo un vehículo en propiedad, puedo sacarle más partido compartiéndolo con más personas de mi entorno? ¿Existe la posibilidad de compartir coche con mis compañeras/os de trabajo para que no haya un coche por persona en la carretera? Preguntas similares en nuestro día a día pueden marcar la diferencia.
- La priorización del transporte público colectivo para grandes distancias y optar por caminar o usar la bicicleta para trayectos más cortos, frente a otros medios de transporte. Tanto en la ocupación del espacio como en cuento a las emisiones por persona, la diferencia respecto al vehículo privado es muy importante.
Esto está vinculado igualmente al tipo de ciudad que queremos fomentar, si un espacio común para la ciudadanía o una red de tráfico permanente que afecta a nuestra salud.

Comparativa entre el espacio que ocupa en la vía un grupo de personas en transporte público, bicicleta o vehículo privado. Fuente: Cycling Promotion Fund
- Si estás pensando que el impacto individual es muy escaso cuando el sistema es el que falla, puedes sumarte a un grupo local que busque presionar a las personas con poder de decisión sobre estas cuestiones. Por ejemplo, reclamar mejores frecuencias en las rutas o una ampliación del servicio para que cubra más territorio. Las instituciones también las forman la ciudadanía, no son entes abstractos al margen de la sociedad, por lo que una persona concienciada lo es dentro y fuera de la administración.
- Para un contexto insular como es Canarias, es importante hacer un ejercicio de reflexión en torno al uso del transporte aéreo. Sin duda, es el medio de transporte que más influye en nuestra huella de carbono individual y como destino turístico, es importante avanzar hacia su descarbonización. A nivel individual, si bien es cierto que por diferentes motivos a veces es necesario el desplazamiento hacia las islas capitalinas, en nuestras opciones de ocio es recomendable optar por una concentración de los periodos vacacionales. Aumentando el número de días fuera de las islas y reduciendo la frecuencia de los viajes, el impacto a medio-largo plazo es muy notable. Por ejemplo, difiere mucho un viaje a Madrid de tres semanas, que tres viajes de una semana a lo largo del año. Sumado a ello, podremos informarnos de las políticas medioambientales de las diferentes compañías aéreas e impulsar iniciativas populares que aboguen por medidas más firmes hacia la descarbonización.
- Si la compra de un vehículo llega a considerarse necesaria, la mejor opción es decantarse por un vehículo eléctrico. Si bien hay visiones dispares respecto al origen e impacto de los materiales necesarios para ensamblar ciertos componentes como las baterías, las emisiones netas para la vida útil estimada de un coche eléctrico medio son mucho menores que para cualquier otra modalidad, ya sea híbrido o de combustión (Ver ‘Vehículo eléctrico’). Con el actual programa MOVES y otros incentivos hacia la electrificación de la movilidad, sumado a mejoras técnicas en cuanto a la autonomía y eficiencia de la batería en coches eléctricos, es un momento propicio para dar el paso, siempre que podamos hacer frente a la inversión inicial.
- Sin embargo, antes de optar por el vehículo privado y tal y como hemos visto anteriormente respecto a las diferencias con el transporte público colectivo, existe una opción intermedia, y esta es los servicios de carsharing o alquiler temporal de vehículos compartidos (Ver ‘Vehículo compartido’). Existen diversos sistemas, pero todos ellos tienen como objetivo un uso más racional de recursos asociados al transporte, con una mayor flexibilidad que el transporte público, pero sin la necesidad de ser propietario de un vehículo. A ello se compagina el uso de servicios de alquiler temporal de motos y patinetes.
- En otros aspectos de nuestro día a día también tenemos influencia indirecta sobre el sector del transporte. La compra de alimentos, ropa o cualquier otro objeto puede hacerse en base a criterios de sostenibilidad y soberanía valorando la procedencia, composición y trazabilidad del mismo. Mucho más en un contexto insular donde actualmente la mayor parte de lo que se consume en el archipiélago es importado del exterior, recorriendo grandes distancias. En relación a ello, es importante ser consciente de la problemática, pero aceptando también las incoherencias que experimentamos al vivir en el sistema actual. Al igual que el electrón más limpio es que no se consume, el objeto de menor impacto es el que no se compra.
